Ejercicio y epilepsia

La OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. La actividad física hace referencia a todo movimiento, incluso durante el tiempo de ocio, para desplazarse a determinados lugares y desde ellos, o como parte del trabajo de una persona. La actividad física, tanto moderada como intensa, mejora la salud.
Entre las actividades físicas más comunes cabe mencionar caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes, participar en actividades recreativas y juegos; todas ellas se pueden realizar con cualquier nivel de capacidad y para disfrute de todos.
Se ha demostrado que la actividad física regular ayuda a prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y varios tipos de cáncer. También ayuda a prevenir la hipertensión, a mantener un peso corporal saludable y puede mejorar la salud mental, la calidad de vida y el bienestar.
Se están realizando más investigaciones que nunca antes sobre la epilepsia y el ejercicio. Los estudios han demostrado que el ejercicio regular brinda beneficios físicos y emocionales a las personas que viven con epilepsia. Por ejemplo, en algunas personas el ejercicio puede mejorar...
• Algunos efectos secundarios de los medicamentos anticonvulsivos
• Trastornos del estado de ánimo asociados con la epilepsia, incluidas la depresión y la ansiedad
• Dormir
• Cognición (por ejemplo, pensamiento, memoria, atención)
• Calidad de vida en general
• También sabemos que las personas con epilepsia obtienen los mismos beneficios para la salud del ejercicio que las personas sanas sin epilepsia: mayor resistencia y fuerza, pérdida de peso y grasa, mejor estado de ánimo, reducción del estrés, mejor sueño y menor riesgo de enfermedad.
Aquí te dejamos las pautas generales para llevar un programa de ejercicio completo en la epilepsia
- Trabajo de respiración: Activa tu diafragma y tus músculos centrales y prepáralos para trabajar en las tareas que tienes por delante.
- Calentamiento general: Comience cada sesión “calentando” su cuerpo y preparándolo para el ejercicio.
Comience con estiramientos suaves y movimientos como saltos de tijera y carreras fáciles en el lugar para aumentar la temperatura central.
Luego haz algunas sentadillas, balancea las piernas o haz círculos con los brazos para preparar los músculos y las articulaciones para las tareas que tienes por delante. - Ejercicios de Activación: Luego del calentamiento general, es buena idea realizar ejercicios para calentar la parte del cuerpo que se trabajará. Por ejemplo, haz algunas estocadas antes de correr o haz algunas sentadillas sin pesas antes de hacer sentadillas con pesas. Desea imitar el movimiento que planea hacer, pero a una intensidad más ligera.
- Entrenamiento: después de que tu cuerpo esté preparado, ahora es el momento de comenzar su entrenamiento del día.
- Enfriamiento: Tómate de 3 a 5 minutos para enfriar tu cuerpo a una intensidad ligera (como caminar suavemente, girar en la bicicleta, remar suavemente).
- Movilidad/Flexibilidad: Termine tu ejercicio estirando los músculos para que no se tensen. Estírate por tu cuenta o usa un elemento como un rodillo de espuma.
La clave es comenzar poco a poco y establecer metas medibles y alcanzables.
Si los más de 30 minutos recomendados de actividad física la mayoría de los días de la semana son demasiado, comienza con solo 5 minutos al día. Intenta algo simple como caminar alrededor de su cuadra.
Otra forma de moverse más es hacer que sus actividades diarias sean más activas. Sube las escaleras trotando cada vez que las subas. Estacione en el lugar más alejado de la entrada de la tienda.
A partir de ahí, aumente tu nivel de actividad cada semana. Antes de que te des cuenta, los más de 30 minutos al día recomendados se sentirán como una brisa y querrás más.