Todo sobre los primeros auxilios

Los primeros auxilios se refieren a la atención de emergencia o inmediata que debe brindar cuando una persona está lesionada o enferma hasta que se disponga de un tratamiento médico completo. Para condiciones menores, la atención de primeros auxilios puede ser suficiente. Para problemas graves, la atención de primeros auxilios debe continuar hasta que se disponga de atención más avanzada.
La decisión de actuar adecuadamente con los primeros auxilios puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Lo primero que debemos hacer es presentarnos con la persona lesionada o enferma. Explicarle que le vamos a brindar primeros auxilios y estamos dispuestos a ayudarle en lo que este en nuestras manos. La persona debe otorgar permiso para brindarle el apoyo; no debemos tocarlos hasta que acepten ser ayudados. Si nos encontramos con una persona confundida o con alguien gravemente herido o enfermo, podemos suponer que querrá ayuda. Esto se conoce como “consentimiento implícito”.
FUNDAMENTOS DE PRIMEROS AUXILIOS
El primer paso en cualquier emergencia es el reconocimiento del problema y brindar ayuda. En caso de duda o cuando alguien está gravemente herido o enfermo, siempre se debe de llamar al número de emergencias, en el caso de México es el 911, explicando detalladamente la situación de la persona afectada.
La operadora del sistema de emergencia puede guiarnos a través de los pasos para realizar reanimación cardiopulmonar (CPR), usar un desfibrilador externo automático (DEA) o brindar atención básica hasta que llegue ayuda adicional.
Ya sea que estemos en casa, en el trabajo o en la escuela, es vital conocer donde se encuentra el botiquín de primeros auxilios y el DEA y familiarizarnos con su contenido.
Después de determinar el problema, el siguiente paso para brindar ayuda es determinar la capacidad de respuesta de la persona lesionada o enferma. La mejor manera de determinar esto es tocar a la persona y hablarle en voz alta: "¿Estás bien?" Es vital buscar cualquier identificación médica, como un collar o un brazalete. Esto puede proporcionar información valiosa sobre la causa de la situación.
Evaluar la seguridad del entorno es fundamental al acercarse a cualquier escena. No querrás convertirte en otra persona herida o enferma, así que busca cualquier peligro potencial. Retire a la persona de cualquier peligro, como la presencia de agua o fuego. Debemos estar especialmente alerta para evitar el peligro del tráfico de los autos.
LAVADO DE MANOS Y EQUIPO DE PROTECCIÓN PERSONAL
El lavado de manos es esencial en la prevención de enfermedades. Lávarse las manos después de cada episodio de cuidado y después de quitarse los guantes. Cuando no haya un fregadero disponible, usa desinfectantes para manos. (La mayoría de los desinfectantes para manos son a base de alcohol y sustituyen el lavado de manos cuando es necesario).
La técnica adecuada para lavarse las manos es bastante simple:
- Mojarse completamente las manos y aplicar generosamente jabón. -Frotar vigorosamente durante al menos 20 segundos.
-Enjuágate las manos con abundante agua.
-Séquese las manos con una toalla o secador de aire.
El uso de equipo de protección personal es una estrategia importante para minimizar el riesgo de exposición a sangre y fluidos corporales. Si la persona está sangrando, siempre utiliza guantes y lentes protectoras cuando brindemos atención de primeros auxilios. La precaución universal es utilizar equipo de protección personal siempre que exista la posibilidad de exposición a sangre o fluidos corporales; reduce el riesgo tanto para rescatista como para la persona lesionada/enferma de estar expuestos a una enfermedad transmitida por la sangre. Los guantes protegen las manos de la exposición a la sangre y otros fluidos corporales, mientras que la protección ocular evita la exposición accidental por salpicaduras de fluidos.
Considera un cubrebocas como parte de su equipo de protección personal, ya que proporciona seguridad durante la respiración boca a boca. Asegúrese de desechar todo el equipo que haya estado en contacto con fluidos corporales en una bolsa para residuos biológicos cuando esté disponible.
Al quitarse los guantes, evita tocar la superficie exterior contaminada. Retira lentamente un guante mientras lo giras del revés. Coloca el guante en la palma de la otra mano enguantada y luego retira el segundo guante mientras lo volteas.
Kit de primeros auxilios
Considere comprar un botiquín de primeros auxilios disponible comercialmente o hacer uno propio. Tener un botiquín en el hogar, automóvil y en el lugar de trabajo es esencial para mantenerse preparado.
1. Antisépticos. Previenen la infección evitando que los gérmenes penetren por la herida.
2. Vendas. Son útiles en el control de hemorragias. Conviene que sean de diferentes tamaños.
3. Elementos para hacer una cura de heridas. El agua oxigenada, las gasas esterilizadas, el suero fisiológico nos permitirán limpiar y curar de manera rápida una herida. Además, unas pinzas, tiritas, y unas pequeñas tijeras tampoco deben faltar para realizar pequeñas curas, así como unos guantes de látex o vinilo, que nos protegerán del contacto directo con la sangre y otros fluidos
4. Toallitas de alcohol. Debemos usarlas siempre antes de realizar una cura, para desinfectar nuestras manos. Y nunca aplicarlas directamente sobre las heridas.
5. Pañuelo triangular. Resulta un elemento de mucha utilidad para varias situaciones, como cubrir heridas o quemaduras o improvisar un cabestrillo o un vendaje… Puede tener un tamaño aproximado de 140 x 100 x 100 cm.
6. Listado de teléfonos de urgencias de la zona. Una pequeña tarjeta con los números del pediatra o médico de familia, la ambulancia e incluso la policía o los bomberos nunca está demás. Es de esperar que nunca la necesitemos, pero si así fuese, de este modo sabremos donde encontrarla de manera rápida.
¿Qué medicamentos debe de llevar?
1. Nuestra medicación habitual. Si utilizamos de forma crónica una medicación, es interesante que junto a ella guardemos un papel en el cual indiquemos los medicamentos que tomamos, la dosis y los momentos en los que los tomamos. Esto puede ayudarnos a organizarnos para que no nos falte medicación o bien no tener en exceso. También en caso de urgencia, nuestros familiares pueden indicar y conocer la medicación que tomamos.
2. Analgésicos. Paracetamol o ibuprofeno son los analgésicos habituales que suelen emplearse habitualmente en caso de dolor, fiebre o inflamación (por ejemplo, en el caso de contusiones).
3. Antihistamínicos. Debemos contar con ellos, sobre todo en caso de que seamos alérgicos, tanto a plantas como a alimentos.
4. Antigripales. Los antigripales son medicamentos que asocian varios principios activos y debemos escoger aquellos que se ajusten más a nuestras necesidades. Es común la asociación entre paracetamol (analgésico y para la fiebre), junto a un fármaco especifico para la tos y un descongestivo nasal.
5. Antidiarreicos. Pueden utilizarse con el fin deevitar la deshidratación, causada por las diarreas, en el caso de que se produzca una gastroenteritis. Sin embargo, este tipo de fármacos son aconsejables sólo en caso de viajes. En general, los antidiarreicos no deben emplearse sin consultar al medico/ farmacéutico.
6. Termómetro. Aunque no sea un medicamento, tenerlo en el botiquín nos servirá para cerciorarnos de la temperatura exacta y, si tenemos fiebre, nos indicará cuando será necesario tomar un medicamento antitérmico.
¿Cómo organizar el botiquín de primeros auxilios?
- El botiquín debe ser una caja, bolsa, estuche o cajón limpio, duradero y espacioso, que garantice que su contenido está protegido del exterior y la suciedad.
- Debe estar colocado o guardado en un lugar seco y fresco y que sea conocido por todos los miembros de la familia o personas que vivan en la casa, pero que no resulte de fácil acceso para los niños.
- No ha de tener cerradura ni cerrarse mediante contraseña o códigos, ya que en un momento de urgencia estos pueden resultar problemáticos.
- Las gasas, vendas, algodones… deben guardarse cerrados, para que mantengan su entorno estéril.
- Conviene revisar todos los artículos periódicamente con el objetivo de descartar los que estén caducados o reponer los que se hayan acabado. Si contamos con una relación de los elementos que guardamos en el botiquín, esta tarea será más sencilla.