Tratamiento funcional de la disfagia

Deglutir es un proceso muy complejo. Algunas personas pierden la capacidad de tragar. La disfagia, o dificultad para tragar, es bastante común entre los adultos mayores. Puede provocar desnutrición, deshidratación, neumonía por aspiración e incluso la muerte.
Los cambios relacionados con la edad en la fisiología de la deglución, así como las enfermedades relacionadas con la edad, son factores que pueden conducir al desarrollo de disfagia en los adultos mayores.
La disfagia significa que es difícil tragar. Las personas con problemas anatómicos o fisiológicos en la boca, la faringe, la laringe y el esófago pueden mostrar signos y síntomas de disfagia. Además, la disfagia contribuye a muchos cambios negativos en el estado de salud, incluido un mayor riesgo de desnutrición y neumonía.
Cuando tragamos, la comida o el líquido se mueven desde la boca, bajan por la parte posterior de la garganta, a través del esófago y hacia el estómago. Las personas con disfagia tienen problemas en cualquier etapa de este proceso normal de deglución.
El grado de disfagia puede variar desde la incapacidad de tragar hasta la tos o el atragantamiento porque la comida o el líquido ingresan a la tráquea. Si no puede tragar saliva, la comida puede quedarse atascada en la garganta o puede gener babeao.
Los signos y síntomas asociados con la disfagia pueden incluir:
- Dolor al tragar
- Incapacidad para tragar regurgitación sensación de comida atascada en la garganta, el pecho o detrás del esternón
- Babeo
- Ronquera
- Acidez de estómago
- Tener ácido estomacal en la garganta
- Tos o arcadas al tragar
La disfagia se asocia con déficits nutricionales, especialmente después de un accidente cerebrovascular, y un mayor riesgo de neumonía. Muchos pacientes recuperan su capacidad de tragar espontáneamente dentro del primer mes después de un accidente cerebrovascular. Sin embargo, algunos pacientes tienen dificultad para tragar más allá de los seis meses. Las dificultades para tragar después de un accidente cerebrovascular pueden contribuir a la desnutrición debido a la ingesta limitada de alimentos y líquidos. Esto puede hacer que el paciente tenga debilidad física o un nivel alterado de conciencia.
La neumonía posterior a un accidente cerebrovascular es otra infección común que afecta hasta un tercio de los pacientes con accidente cerebrovascular agudo. También es la principal causa de mortalidad después de un accidente cerebrovascular. Se cree que la mayoría de las neumonías relacionadas con accidentes cerebrovasculares son resultado de la disfagia y la aspiración de alimentos o líquidos. La neumonía por aspiración es una infección pulmonar que se desarrolla después de aspirar o inhalar alimentos o líquidos, o cuando vomita en los pulmones.
Signos y síntomas de la disfagia
No está claro qué tan frecuente es la disfagia en diferentes entornos. Pero las estimaciones conservadoras sugieren que esta afección afecta al 15% de la población de edad avanzada. La disfagia afecta hasta al 68 % de los residentes de hogares de ancianos, hasta al 30% de los ancianos ingresados en el hospital, hasta al 64% de los pacientes después de un accidente cerebrovascular y entre el 13 y el 38% de los ancianos que viven de forma independiente.
La fisiología de la deglución cambia con la edad. La disminución de la masa muscular y la elasticidad del tejido conectivo da como resultado la pérdida de fuerza y rango de movimiento. Estos cambios relacionados con la edad pueden afectar negativamente el flujo suave de los materiales tragados a través del tracto aerodigestivo superior. Más allá de los cambios motores sutiles, la disminución relacionada con la edad de la humedad oral, el gusto y la agudeza del olfato pueden contribuir a una menor capacidad de deglución en los ancianos.
Si bien el aumento de la edad conduce a cambios fisiológicos sutiles en la capacidad de tragar de una persona, las enfermedades relacionadas con la edad son factores importantes en la presencia y gravedad de la disfagia. Las afecciones neurológicas suelen causar disfagia. La causa más común es el accidente cerebrovascular y la demencia. Otras afecciones que pueden causar dificultades para tragar incluyen:
- Enfermedad de Parkinson
- Lesión cerebral traumática
- Parálisis cerebral ELA (enfermedad de Lou Gehrig)
- Esclerosis múltiple
- Parálisis supranuclear progresiva
- Enfermedad de Huntington
- Miastenia gravis
La disfagia es un síntoma común en la demencia. Se estima que hasta el 45% de los pacientes institucionalizados con demencia tienen algún grado de dificultad para tragar. Lo más común es que los pacientes con demencia presenten un enlentecimiento del proceso de deglución, lo que puede aumentar el tiempo que se tarda en terminar una comida. Esto puede aumentar el riesgo de un estado nutricional deficiente.
Otras causas de disfagia incluyen un esófago estrecho, un tumor esofágico, un bloqueo en la garganta o el esófago, ERGE y sequedad de boca. Las alergias alimentarias, el tejido cicatricial, los espasmos en el esófago, los divertículos faríngeos (pequeñas bolsas que se forman en la garganta), el cáncer y la radioterapia también son causas.
Tratamiento médico para la disfagia
- Medicamentos: a veces se utilizan medicamentos orales recetados o corticosteroides para la disfagia asociada con ERGE. También se pueden utilizar medicamentos para relajar el esófago y reducir las molestias de la disfagia causada por espasmos esofágicos.
- Cirugía: la cirugía puede despejar el camino esofágico en casos de tumor esofágico, divertículos faríngeos (bolsas en la garganta) o acalasia.
- Alimentación por sonda: si no es posible tragar de manera segura y suave, o si la función de deglución no respalda la nutrición o la hidratación lo suficiente, puede ser necesaria la alimentación por sonda.
- Dilatación esofágica: la dilatación esofágica es para personas con un esfínter esofágico estrecho.
Tratamiento funcional
El tratamiento funcional de la disfagia aborda no solo los síntomas, sino también las causas subyacentes, buscando mejorar la calidad de vida y la autonomía del paciente. Este enfoque integra terapias personalizadas, modificaciones dietéticas y apoyo nutricional, adaptadas a las necesidades específicas de cada persona.
1. Evaluación personalizada y manejo interdisciplinario: El enfoque funcional comienza con una evaluación exhaustiva por parte de un equipo multidisciplinario que puede incluir logopedas, nutricionistas funcionales, terapeutas ocupacionales y médicos especializados. Se identifican factores desencadenantes como deficiencias neuromusculares, inflamación crónica, desequilibrios nutricionales o afecciones metabólicas que puedan estar contribuyendo a la disfagia.
2. Optimización nutricional Una dieta personalizada es clave en el manejo funcional de la disfagia.
- Nutrientes esenciales: Incorporar alimentos ricos en omega-3, vitamina D, magnesio y antioxidantes que promuevan la salud neuromuscular y reduzcan la inflamación.
- Texturas adaptadas: Modificar la consistencia de los alimentos según el grado de disfagia (líquidos espesos, purés, alimentos blandos) para facilitar la deglución.
- Soporte digestivo: Mejorar la salud intestinal con probióticos y enzimas digestivas que potencien la absorción de nutrientes y mitiguen la inflamación.
- Hidratación efectiva: Usar alternativas como aguas gelificadas para prevenir deshidratación sin riesgo de aspiración.
3. Rehabilitación orofacial y neuromuscular
Ejercicios específicos diseñados para fortalecer los músculos implicados en la deglución y mejorar la coordinación:
- Terapia miofuncional: Trabajar los músculos de la lengua, labios y faringe para optimizar su función.
- Estimulación eléctrica neuromuscular: Técnica utilizada para activar los músculos debilitados.
- Ejercicios posturales: Ajustes como la inclinación de cabeza o el mentón hacia abajo para facilitar el paso del alimento.
4. Terapias complementarias
- Acupuntura: Mejora la circulación, reduce la inflamación y estimula la función neuromuscular, especialmente en casos de disfagia post-ACV.
- Terapias manuales: Técnicas de liberación miofascial y masajes específicos para aliviar tensiones en la garganta y el cuello.
- Terapia con láser de baja intensidad: Promueve la regeneración celular en tejidos afectados.
5. Soporte emocional y manejo del estrés La disfagia puede generar ansiedad y aislamiento social. Estrategias como la meditación, técnicas de respiración y terapias cognitivo-conductuales ayudan a reducir la ansiedad durante las comidas y promueven una mejor calidad de vida.
6. Modificaciones en el entorno alimentario Crear un ambiente relajado y estructurado durante las comidas es esencial. Incluir herramientas como platos inclinados, cubiertos adaptados y recordatorios visuales o auditivos para fomentar una alimentación segura y sin prisas.
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