SPM o TDPM: ¿cómo saber si tus síntomas premenstruales son normales o si necesitas ayuda?
"Es normal, todas las mujeres pasan por eso."
Probablemente has escuchado esta frase más de una vez. Sin embargo, aunque es cierto que muchas mujeres presentan molestias antes de la menstruación, no todos los síntomas premenstruales son iguales.
Existe una gran diferencia entre experimentar un síndrome premenstrual (SPM) y vivir con un trastorno disfórico premenstrual (TDPM). Conocer esa diferencia puede ayudarte a buscar el tratamiento adecuado y dejar de normalizar un sufrimiento que tiene solución.
¿Qué es el síndrome premenstrual (SPM)?
El síndrome premenstrual es un conjunto de síntomas físicos, emocionales y conductuales que aparecen durante la fase lútea del ciclo menstrual, es decir, después de la ovulación y antes de que comience la menstruación.
Se estima que hasta el 80-90% de las mujeres en edad reproductiva experimentan algún síntoma premenstrual, aunque solo una parte presenta molestias que afectan su bienestar.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Inflamación abdominal.
- Cólicos.
- Sensibilidad o dolor en los senos.
- Antojos.
- Fatiga.
- Cambios leves de humor.
- Irritabilidad.
- Dolor de cabeza.
La característica principal del SPM es que, aunque resulta incómodo, generalmente no impide realizar las actividades cotidianas. Los síntomas suelen desaparecer cuando inicia la menstruación o durante los primeros días del sangrado.
¿Qué es el trastorno disfórico premenstrual (TDPM)?
El TDPM es una condición mucho menos frecuente, pero considerablemente más incapacitante. Afecta aproximadamente al 3-8% de las mujeres en edad reproductiva y está reconocido como un trastorno depresivo dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).
A diferencia del SPM, en el TDPM predominan los síntomas emocionales y estos pueden ser muy intensos.
Algunas mujeres presentan:
- Ansiedad intensa.
- Tristeza profunda.
- Sensación de desesperanza.
- Irritabilidad extrema.
- Cambios bruscos de humor.
- Ataques de llanto.
- Dificultad para concentrarse.
- Pérdida de interés por actividades que normalmente disfrutan.
- Alteraciones importantes del sueño y del apetito.
Estos síntomas afectan significativamente el trabajo, las relaciones personales, la vida social y la calidad de vida. Muchas mujeres describen sentir que "dejan de ser ellas mismas" durante varios días cada mes.
La diferencia más importante
Aunque ambos trastornos aparecen antes de la menstruación y mejoran cuando inicia el sangrado, la diferencia no está en la cantidad de síntomas, sino en el impacto que tienen sobre la vida diaria.
En el SPM puedes sentirte incómoda, pero continúas con tu rutina.
En el TDPM, los síntomas son tan intensos que pueden dificultar trabajar, estudiar, cuidar de la familia o mantener relaciones personales.
¿Por qué ocurre?
Todavía no se conoce una única causa, pero hoy sabemos que el problema no suele ser tener demasiadas hormonas.
Las investigaciones sugieren que algunas mujeres tienen una mayor sensibilidad del cerebro a las fluctuaciones normales de estrógeno y progesterona durante el ciclo menstrual. Estos cambios pueden alterar neurotransmisores como la serotonina y afectar el estado de ánimo.
Desde la medicina funcional también sabemos que existen factores que pueden empeorar los síntomas, como:
- Inflamación crónica.
- Resistencia a la insulina.
- Estrés persistente.
- Mala calidad del sueño.
- Deficiencias de nutrientes como magnesio, vitamina D y vitamina B6.
- Sedentarismo.
- Consumo elevado de alcohol y alimentos ultraprocesados.
Estos factores no necesariamente causan el TDPM, pero sí pueden hacer que los síntomas sean más intensos.
¿Cómo se diagnostica?
No existe un análisis de sangre o un estudio de imagen que confirme el diagnóstico.
La herramienta más importante es registrar los síntomas durante al menos dos ciclos menstruales.
Es recomendable anotar:
- Qué síntomas aparecen.
- Cuándo comienzan.
- Cuándo desaparecen.
- Qué tan intensos son.
- Si interfieren con el trabajo, la escuela, las relaciones o las actividades cotidianas.
Este patrón cíclico permite al profesional de la salud diferenciar el TDPM de otros trastornos como la depresión o la ansiedad.
¿Puede mejorar?
Sí. Tanto el SPM como el TDPM pueden tratarse.
El tratamiento dependerá de la intensidad de los síntomas y de las necesidades de cada mujer. Puede incluir cambios en la alimentación, ejercicio, manejo del estrés, psicoterapia, suplementos nutricionales y, en algunos casos, medicamentos.
Desde la nutrición funcional, siempre buscamos construir una base sólida mediante una alimentación antiinflamatoria, un buen control de la glucosa, actividad física regular, sueño reparador y la corrección de deficiencias nutricionales. Estas estrategias no sustituyen el tratamiento médico cuando es necesario, pero pueden ser un complemento importante para mejorar la calidad de vida.
El mensaje más importante
No es normal que cada mes sientas que pierdes el control de tus emociones, que no puedas trabajar, estudiar o disfrutar de tu vida por culpa de los días previos a la menstruación.
Escuchar a tu cuerpo y reconocer el patrón de tus síntomas es el primer paso para recibir el apoyo adecuado.
El ciclo menstrual no debería ser un periodo de sufrimiento constante. Existen herramientas para comprender lo que está ocurriendo y tratamientos que pueden ayudarte a vivir esta etapa con mayor bienestar.